jueves, septiembre 21, 2006

La pregunta por el sentido de la vida (II)

La pérdida del sentido de la vida
(Continuación de La pregunta por el sentido de la vida I)

Tener objetivos claros es el primer requisito para trazarse proyectos de vida que consistan en alcanzar los fines, valores e ideales que queremos hacer nuestros. Quien carece de fines para la propia vida carece también de proyectos para llegar hasta ellos. En consecuencia no tiene ninguna tarea que llevar a cabo. La ausencia de proyectos vitales origina desocupación, falta de tareas sentidas como propias. A lo sumo, el trabajo entonces es una especie de obligación forzada, que uno se ve obligado a realizar sin ganas, e incluso contra su voluntad. Además, la ausencia de proyectos y tareas vividas como propias genera algo que es el terreno donde acontece la pérdida del sentido de la vida: la falta de ilusión.

Quien no sueña, no desea, no anhela realizar sus pretensiones, quien no sabe lo que es vivir ilusionadamente, ése fácilmente se encontrará, al despertarse por la mañana, con un panorama gris, mortecino, que fácilmente induce al hastió, al asco y al deseo de huir hacia un mundo donde se den esas ilusiones que ahora faltan y que son el verdadero motor de las tareas y las vidas humanas. Sentir al levantarse que lo que nos espera es la infelicidad, estar a disgusto, enfrentarnos a tareas que nos resultan odiosas: esa es la situación desde la cual no se encuentra que sentido tiene vivir una vida así. Lo cotidiano resulta entonces feo, sucio, sin atractivo, y uno le vuelve la espalda: no querría siquiera salir de la cama, no se ve que valga la pena.

En esa situación caben dos opciones. La primera es confirmarse en la idea de que, en efecto, una vida así no merece la pena ser vivida. La consecuencia inmediata es la caída en un estado de pesimismo que paraliza a la persona y la llena de amargura y disgusto interiores: es una especie de "quedarse en la cama". Si ese estado de ánimo se hace permanente, y la persona no encuentra la salida de él, puede sobrevenir una cierta desesperación ante la vida, e incluso el deseo de que ésta acabe cuanto antes, puesto que vivir así es bastante horrible.

La gama posible de las actitudes desesperadas, pesimistas y amargadas es muy grande y variada, y hay mucha gente que se encuentra sumida en ellas, sin saber como superarlas. El grado mas extremo es la pérdida del deseo de vivir, que puede llevar incluso al intento de anulación de la propia vida. Pero una actitud tan desesperada no es lo ordinario. Es más normal el convencimiento de que el fracaso es inevitable, o la idea de que nada vale la pena, de que todo esfuerzo es inútil ante un destino inexorable. Incluso cabe llegar a pensar que la vida es absurda, y que lo mejor es vivir como si creyéramos en algo para no tener que enfrentarnos con el vació de sentido que hay en el mundo.

Estas soluciones son las que responden negativamente a la pregunta por la existencia de la felicidad y del sentido de la vida: ni una cosa ni otra son posibles, ni tiene sentido buscarlas. El hombre, según ellos, solo puede ser feliz en la medida en que olvida este fondo oscuro y sombrío de la existencia. Se trata de una postura muy amarga, que convierte la tarea de vivir en una carga insoportable. Por eso poca gente acepta permanecer en esta actitud. Incluso a veces hacerlo tiene algo de patológico.

La segunda solución, aunque resulta ser más "casera" y realista, se parece un poco a la anterior, aunque no tiene la carga pesimista de aquella: consiste en poner entre paréntesis la vida cotidiana e inmediata y dedicarnos a olvidarla, a mirar hacia otro lado mientras la vivimos. Es la situación de las personas que en el fondo están descontentas consigo mismas y con lo que hacen: lo cotidiano les llena de malhumor. En tal situación la salida más evidente es huir de uno mismo y de la vida que se está viviendo. La manera mas fácil es buscarse mundos alternativos, o volcarse en la exterioridad, fragmentarse en mil pequeños momentos de diversión, de un "pasarlo bien" que es pura exterioridad, fuera de lo que uno verdaderamente es. Es la vida frívola, atomizada, dedicada a explotar la felicidad momentánea que dan los placeres de la vida, grandes y pequeños, legítimos e ilegítimos.

Sin embargo, esta solución deja en hueco el fondo de la vida, y no resuelve el problema de la propia identidad. El destino de tales personas parece cifrarse en olvidar quienes son en el fondo y de verdad. Esa es una pregunta que no interesa: no hay que buscar "interioridades", sino "exterioridades" que ayuden a tapar asuntos para los que no hay respuesta.



# 26 GSV - El sentido de la vida - Categoría: General
(The Meaning of life)

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola!

Yo he pensado mucho sobre el tema. Y he llegado a la conclusion de que hay solamente dos posibilidades básicas.

La una: Dios no existe. Por tanto somos un producto de la casualidad y la evolución. La misma casualidad que nos "creó", nos destruira algún día. Si no hay diseño inteligente, tampoco hay sentido vital. Cada uno debería hacer entonces lo que desee.

La otra: que exista un Dios inteligente que haya creado todas las cosas. Entonces la inteligencia de la creacción implicaría en si misma un sentido. Nadie crea un Mundo entero sencillamente porque sí. O sea que el único que en este caso nos podría decir cual es el sentido de la vida, es el creador mismo.

¿Lógico, no?

Yo me imagino algo así como una familia. La familia universal. Los niños tienen automáticamente por haber nacido ya un sentido vital: ser niños. Lo que implica crecer, respetar a sus papás, someterse al orden "de los mayores", y en ese marco de actividad, protegidos emocionalmente por los progenitores, realizarse y desplegarse al máximo en la vida.

Yo creo que con Dios es lo mismo. El sentido de la vida humana es, protegidos y mantenidos por nuestro "Padre", acatar sus normas de conducta, y desplegar nuestras facultades al máximo, dentro del marco previsto por el creador.

Creo que es lo único que puede hacer feliz a la humanidad.

En cualquier caso, los que hacen eso son una minoría. Por eso no me estraña nada que el mundo esté tan mal.

Saludos

4:20 p. m.  
Blogger Cristian said...

La vida y su sentido... eterno tema a debatir, al cual damos muchas respuestas posibles; pero tenemos la vida para responderla cada uno. Gran tarea esta. Muy buen blog. Bendiciones.

4:02 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

muy buen blog me ayudo a entender un poco mas la pregunto que muchos nos hacemos.

4:08 a. m.  

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